jueves, 21 de junio de 2012

TPN°3 
Fuentes de Energía en Argentina 

Energías No Renovables 

El carbón 
                El carbón es un combustible fósil sólido formado a partir de materia orgánica de origen vegetal acumulada debajo de capas de sedimentos. Esta se fue transformando y perdiendo gradualmente su humedad hasta convertirse en una sustancia sólida, con alto contenido de carbono y, por tanto, de un alto valor energético.
Las zonas carboníferas se extienden a lo largo de la zona precordillerana y en partes en la zona cordillerana, fundamentalmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. También se conocen formaciones carboníferas en Salta y Jujuy.
El yacimiento de carbón más importante de la Argentina es el de Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz. Este yacimiento concentra el 99% de las reservas de carbón del país.
La explotación en Río Turbio se inició en 1941 y estuvo originalmente a cargo de YPF. En 1958 fue creada la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), que se hizo cargo de la explotación hasta su privatización en 1994. Hasta ese momento, la producción de la mina era destinada al abastecimiento de las centrales termoeléctricas localizadas en Buenos Aires. Con la privatización de YCF, al igual que lo sucedido con el petróleo y el gas, se produjo una gran transformación en la producción y la distribución del combustible. Actualmente, la Argentina se autoabastece de carbón para la producción de electricidad y para calefaccionar; pero importa carbón para uso industrial
El Petróleo 
                  Para la Argentina, el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia en 1907 da inicio a un ciclo de fructífero desarrollo de su industria, aunque ésta iría sufriendo los avatares de los cambios de rumbo asociado al ciclo político1. En esa época la Argentina formaba parte de un selecto grupo de países con un gran poderío económico y una clase dirigente comprometida con el desarrollo económico e institucional de la Nación. Si bien la legislación consideraba que el recurso debía ser explotado por el sector privado, el peso político y estratégico de mantener la producción petrolera bajo la órbita del Estado condicionó fuertemente la organización de la industria en esos primeros años de vida. La consecuencia posterior de esa decisión fue la creación de “Yacimientos Petrolíferos Fiscales” (Y.P.F.).
El hecho de haberse producido en tierras fiscales costeras, más allá de haber sido o no fortuito, permitió crear una reserva estatal de fácil movilidad, que de alguna manera condicionó la fuerte presencia del Estado desde los inicios de la explotación petrolera argentina.
Si bien la expectativa inicial era muy grande, los sistemas petroleros de las cuencas no responderían a tamaña proyección y la Argentina, desde los comienzos de esta nueva era, no sería considerada un país petrolero sino sólo un país con petróleo. Esta característica y su lógica económica asociada limitarían en todo momento la posibilidad de disociar los precios domésticos de los valores de importación.
Asimismo, el mejor desempeño de la empresa tendría lugar en los períodos de mayor independencia de las metas del negocio petrolero respecto de los objetivos políticos; es decir, toda vez que estuviera presente la meta de maximizar la renta petrolera derivada de una gestión eficiente de los recursos. En particular esto tuvo lugar en los inicios de la actividad de Y.P.F. bajo la conducción del Ingeniero Mosconi entre 1922 y 1932, y posteriormente en los dos períodos históricos que hemos caracterizado como los grandes booms de la actividad petrolera argentina: 1958-62 y 1990-1999.
Según la Organización Internacional del Trabajo, OIT (2002), la extensión de la explotación de YPF en Salta, Neuquén, Mendoza, Chubut y Santa Cruz desde la década de 1920, implicó una movilización de recursos y trabajo en la construcción de la infraestructura. Además de abrir nuevos polos de producción, se construyeron barrios para los obreros, se abrieron caminos, se mejoró la comunicación y se instalaron escuelas para las poblaciones que se creaban alrededor de la explotación del petróleo. YPF no sólo implicó un salto en la instalación de infraestructura sino que también marcó un cambio en la vinculación de la empresa con otro tipo de actividades: promovió el desarrollo del turismo y las carreras automovilísticas en ruta. Esta empresa petrolera fue pionera en un tipo de concepción del trabajo que involucraba, junto con el empleo, la preocupación por la satisfacción de la vivienda, la educación y el tiempo libre de los trabajadores.
Por orden de incorporación, la cuenca del Golfo San Jorge representa la más antigua, no obstante ello actualmente se ha vuelto el área más productiva junto a la cuenca Neuquina. Sus principales descubrimientos tuvieron lugar entre los años 1930’ y 1950’ y en su mayoría tuvieron como protagonista a la empresa petrolera del Estado. Entre los mayores hallazgo: Diadema, El Tordillo, Cerro Dragón, El Huemul, se destacan los campos de Cañadón Seco y Cañadón León, cuyo descubrimiento vino a desafiar los modelos tradicionales de perforación para su época (Turic y Ferrari, 2000).
En el caso de la cuenca Neuquina, los mayores logros se dieron a partir de mediados de los años 1970’ en Loma La Lata y posteriormente, en los años 1980’ en Chihuido de la Sierra Negra, aunque es de destacar los hallazgos vinculados a la gestión privada en Puesto Hernández (YPF en asociación con Perez Companc) y El Trapial (Petrolera San Jorge).
En el caso de la cuenca Cuyana los más importantes descubrimientos corresponden al primero de los dos destacados períodos en términos de gestión de la producción. Entre fines de los años 50’ y comienzos de los 60’ se incorporan los yacimientos de Vacas Muertas y Vizcacheras, en este último hubo una importante participación de la firma Astra. Mientras tanto, la cuenca Noroeste encuentra su mayor reservorio a partir de la firma de contratos de riesgo a fines de los años 70’. El yacimiento de Ramos contó con la activa participación de la firma Pluspetrol.
Por último, en la más recientemente incorporada cuenca Austral, la empresa Total Austral junto con YPF inició el desarrollo de los reservorios gasíferos de gran envergadura de Ara y Cañadón Alfa, y el más promisorio de Carina en la plataforma continental La experiencia histórica, a su vez, se encargaría de mostrar la existencia de una relación positiva entre el alineamiento de precios domésticos con los internacionales por un lado, y el aumento en la capacidad productiva y la productividad por el otro. Esta relación generalmente se dio en forma conjunta con la apertura de la industria hacia el capital privado de origen nacional o extranjero.
El Gas Natural 
                        El petróleo y el gas contienen principalmente hidrocarburos, es decir, compuestos orgánicos formados por carbono e hidrógeno que se originaron a partir de restos de plantas y microorganismos enterrados por millones de años y sujetos a distintos procesos físicos y químicos. Las cuencas sedimentarias, es decir, los lugares donde se dieron las condiciones geológicas para la formación de hidrocarburos, se distribuyen en distintas partes del país. Se denomina yacimientos o reservas comprobadas de petróleo y gas a aquellas cuencas donde se ha comprobado la existencia de hidrocarburos.
En la Argentina se identificaron 19 cuencas sedimentarias, de las cuales cinco se encuentran en explotación: Noroeste, Cuyana, Neuquina, Golfo San Jorge y Austral o Magallanes.
La explotación de los yacimientos petrolíferos para la obtención de petróleo crudo comenzó a principios del siglo XX, con el descubrimiento del primer yacimiento en Comodoro Rivadavia. A partir de ahí se han identificado las otras cuencas sedimentarias.
La explotación a gran escala del gas natural, extraído de los yacimientos gasíferos y petrolíferos, es más reciente. A partir de la década de 1960 se destacó la producción obtenida de los yacimientos Campo Durán y Madrejones, en Salta. Pero la explotación de gas tomó mayor impulso con el descubrimiento y la explotación del yacimiento gasífero Loma de la Lata, en Neuquén.
Las reservas son aquellas cantidades de hidrocarburos que se espera recuperar a partir de acumulaciones conocidas y a una fecha determinada. La Argentina tiene un total de reservas comprobadas de 457,7 millones de metros cúbicos de petróleo y de 763,5 miles de millones de metros cúbicos de gas natural.
De las cinco cuencas en explotación, cuatro producen desde principios del siglo XX y la restante desde la década de 1940. Por eso, algunos de los yacimientos de estas cuencas han alcanzado un grado de madurez elevado en términos de producción y han comenzado su declinación.
La cuenca Neuquina es la más importante dado que concentra el 43% de las reservas de petróleo y el 50% de las de gas natural; le siguen la cuenca Golfo San Jorge, que concentra el 36% de las reservas de petróleo, y la del Noroeste, que concentra el 25% de las reservas de gas.
Se habla de estas 2 fuentes de energía juntas ya q no se pueden desligar sus conceptos por su sobre vinculada procedencia.
La Energía Nuclear
                               El consumo de electricidad en Argentina ha crecido fuertemente desde 1990. El consumo per cápita fue de poco más de 2.000 kWh / año en 2002 y aumentó a más de 2.600 kWh / año en 2007. La producción bruta de energía eléctrica en 2007 fue de 115 millones de kWh, el 54% de la de gas, 27% de energía hidroeléctrica, el 9,4% del petróleo, un 2,2% a partir del carbón, y el 6,3% (7,2 millones de kWh) de origen nuclear. En 2008, la energía nuclear proporciona más de 6,8 millones de kWh de electricidad - alrededor del 6,2% de la generación total de energía eléctrica. En Argentina, la producción de energía eléctrica es en gran parte privatizada, y está regulada por el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad). La capacidad instalada es de unos 35 GW, alrededor del 11% de los cuales es de autoproductores y los generadores privados.
La Comisión Atómica de energía de Argentina (Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA) se creó en 1950 y dio lugar a una serie de actividades centradas en la investigación y desarrollo de la energía nuclear, incluyendo la construcción de varios reactores nucleares de investigación. Actualmente están operando cinco reactores de investigación con la previsión de construir un sexto reactor.
En 1964 Argentina empezó a interesarse plenamente en la energía nuclear y realizó un estudio de viabilidad para construir una planta en la región de Buenos Aires de 300 a 500 MW. La política del país se basaba firmemente por el uso de reactores nucleares de agua pesada utilizando uranio natural como combustible. Las ofertas más atractivas y que finalmente se aceptaron fueron las de Canadá y Alemania. Como resultado se construyó la central nuclear de Atucha, en Lima, a 115 km al noroeste de Buenos Aires.
La cental nuclear Atucha 1 entró en funcionamiento en 1974 convirtiéndose en la primera central nuclear argentina.
En 1967, se realizó un segundo estudio de viabilidad de una planta más grande en el Embalse de la región de Córdoba, a 500 km tierra adentro. En este caso, se seleccionó un reactor CANDU-6 de la Atomic Energy of Canada Ltd. (AECL), en parte debido al acuerdo de transferencia de tecnología que acompañaba, y fue construido con la empresa italiana Italimpianti. La central nuclear de Embalse entró en funcionamiento en 1984. En 2010, se firmó un acuerdo para la renovación de la planta y ampliar su vida útil por 25 años. Se aprovechó para aumentar la potencia aproximadamente en un 7% con una inversión de $ 240 millones. Actualmente está funcionando alrededor del 80% de su capacidad para limitar el daño de neutrones en los tubos de presión.
En 1979 se proyectó una tercera central nuclear en Argentina - Atucha 2 - a raíz de una decisión del gobierno argentino de tener cuatro unidades más que entraran en funcionamiento entre 1987 y 1997. Fue un diseño de Siemens. La construcción se inició en 1981. Sin embargo, el trabajo avanzó lentamente debido a la falta de fondos y se suspendió en 1994 con un 81% de la planta construida.
En 1994, se creó Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) para hacerse cargo de las centrales nucleares de la CNEA y supervisar la construcción de Atucha 2.
El diseño de las unidades de Siemens Atucha PHWR era exclusivo de Argentina, y la NASA buscó la experiencia de Alemania, España y Brasil para completar la unidad. En 2003, se presentaron los planes para completar los 692 MW de Atucha 2. En agosto del 2006, el gobierno anunció un plan de EE.UU. de 3500 millones de dólares para desarrollar la energía nuclear en Argentina. Se trataba de terminar Atucha 2 y extender la vida útil de funcionamiento de Atucha 1 y Embalse.
El objetivo era que la energía nuclear formara parte de una expansión de la capacidad de generación para satisfacer la creciente demanda. Mientras tanto, se llevó a cabo un estudio de viabilidad sobre un reactor de cuarta generación para iniciar la construcción a partir del 2010.
Otro aspecto del plan del 2006 fue un paso hacia la construcción de un prototipo de 27 MW del reactor CAREM. Actualmente está en la etapa de pre-construcción en la provincia noroeste de Formosa.
Desarrollado por la CNEA e INVAP ( Investigación Aplicada ), el reactor CAREM nuclear es un sistema modular de 100 MWt con un reactor nuclear simplificado de agua presurizada con los generadores de vapor integral diseñado para ser utilizado para la generación de electricidad (27 MWe netos) o como un reactor de investigación o para la desalación de agua. Estudios recientes han valorado la posibilidad de aumentar la escala de 100 o 300 MWe. Se trata de un diseño maduro que podría ser desplegado dentro de una década. Los recursos de uranio de Argentina, son sólo unas 15.000 tU, a pesar de que la CNEA estima que hay unas 55.000 tU como "objetivos de exploración". A partir de mediados de 1950 se llevó a cabo una exploración de uranio y un poco de la minería, pero la última mina cerró en 1997 por razones económicas.
Sin embargo, hay planes para reabrir la mina de Sierra Pintada CNEA en Mendoza, en el centro-oeste, cerrada desde 1997.También es conocida como la mina de San Rafael y el Molino. La reanudación de la minería del uranio forma parte del plan del 2006. En 2007, la CNEA llegó a un acuerdo con el Gobierno Provincial de Salta, en el norte del país para reabrir la mina de uranio Don Otto, que funcionó de manera intermitente desde 1963 hasta 1981.

Energías Renovables

1. Energía eólica: es la energía obtenida del viento, es decir, la energía cinética generada por efecto de las corrientes de aire. Pionera en América Latina, Argentina cuenta con 15 parques eólicos, siendo la llanura pampeana la región con mayor concentración de molinos de campo del mundo. A su vez, se encuentran en construcción nuevos parques eólicos, como Arauco, Vientos del Secano, Malaspina, Santa Cruz y Centrales Eólicas del SUR, que se prevé incorporarán alrededor de 1.000 MW a la producción de energía del país. La energía eólica en Argentina cuenta con un gran potencial de crecimiento y su aprovechamiento requerirá también inversiones para la interconexión del sistema eléctrico central.
2. La energía hidroeléctrica: la energía hidroeléctrica se origina haciendo pasar una corriente de agua a través de una turbina hidráulica. La cantidad de electricidad generada varía de acuerdo con la cantidad y la velocidad del agua. Entre sus ventajas se puede mencionar que es un recurso autorrenovable, no contaminante y además los embalses pueden ser reguladores de los caudales de los ríos y disminuir así los efectos de crecidas violentas.
La hidroelectricidad es la principal fuente de energía renovable en el país representando más de un tercio de la electricidad generada anualmente. Las oportunidades actuales en este área se concentran especialmente en pequeños aprovechamientos hidroeléctricos de hasta 30 MW. En la Argentina, el aprovechamiento de este tipo de energía es aún reducido frente a la magnitud del recurso. Las obras de mayor envergadura se encuentran en la cuenca del Plata y son binacionales: Yaciretá sobre el río Paraná, compartida con la República del Paraguay, y Salto Grande, compartida con la República Oriental del Uruguay sobre el río homónimo.
El resto de las represas importantes se encuentran en el ámbito montañoso o sobre los ríos que se alimentan del deshielo como El Nihuil I, II, III; Agua del Toro; Los Reyunos en Cuyo, y El Chocón, Alicurá, Arroyito y Futaleufú en la Patagonia.
Centrales hidroeléctricas en argentina

 3. La energía solar: es la energía obtenida mediante la captación de la luz y el calor emitidos por el Sol.
Mediciones solares a lo largo del país muestran que once provincias argentinas tienen alto potencial para la instalación de paneles fotovoltaicos. Las inversiones en este tipo de energía están siendo promovidas, entre otros, en el marco del Programa GENREN. Por su parte, la provincia de San Juan efectuó una licitación internacional para construir el primer parque solar de Sudamérica, adjudicada a una empresa española.
4. bioenergía o energía de biomasa: es un tipo de energía renovable procedente del aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso biológico o mecánico, generalmente, de las sustancias que constituyen los seres vivos (plantas, ser humano, animales, entre otros), o sus restos y residuos. El aprovechamiento de la energía de la biomasa se hace directamente (por ejemplo, por combustión), o por transformación en otras sustancias que pueden ser aprovechadas más tarde como combustibles o alimentos.
En Argentina se desarrollan proyectos destinados a la generación de electricidad con biomasa a partir de fuentes agro-foresto-industriales, entre ellas, cáscaras de arroz, de maní, residuos de la actividad forestal y de las industrias azucarera y aceitera. A su vez, existen proyectos para la generación de biogás en base a deyecciones animales y residuos sólidos urbanos (RSU), también incluidos entre las licitaciones del Programa GENREN II.
5. Biocombustible: es una mezcla de hidrocarburos que se utiliza como combustible en los motores de combustión interna y que deriva de la biomasa, materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía.
Biodiesel: El mercado mundial de biodiesel se expandió a una tasa promedio de 33% por año entre 2005 y 2010. En 2010, el consumo mundial alcanzó los 21 billones de litros y se espera un incremento adicional de al menos 63% entre 2010 y 2016. Argentina es el cuarto productor y el primer exportador mundial de biodiesel, concentrando más de 10% de la producción global. El biodiesel producido localmente se obtiene principalmente a partir del aceite de soja, siendo Argentina líder mundial en su producción. Las exportaciones argentinas de biodiesel alcanzaron a US$ 1.219 millones en 2010, con gran potencial de crecimiento en el corto y mediano plazo.
Bioetanol: con una producción global superior a los 82 billones de litros, el bioetanol es el biocombustible más utilizado en el mundo. Se anticipa un crecimiento en el consumo mundial de al menos 47% entre 2010 y 2016. La producción de bioetanol en Argentina realizada por los ingenios azucareros del Noroeste del país ha mostrado un gran dinamismo, duplicándose en los últimos cinco años. El consumo local creció a una tasa de 34% por año entre 2005 y 2010, impulsado por la legislación nacional que estipula el corte obligatorio de combustibles líquidos con biocombustibles. En este marco, se espera que la demanda continúe superando la oferta, lo que presenta oportunidades de inversión en el sector, principalmente para abastecer al mercado nacional, pero también por su potencial exportador.
Otros biocombustibles: Argentina cuenta con insumos alternativos para la producción de biocombustibles, como el maíz, la mandioca y el sorgo azucarero, entre otros. A su vez presenta excelentes condiciones para el desarrollo de biocombustibles de segunda generación. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está realizando investigaciones sobre mejoras genéticas que permitan potenciar el rendimiento de la jatropa y de la camelina.

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